Hace 2600 años, el rey Nabucodonosor de Babilonia definía el perfil de los candidatos a puestos en la corte y en el gobierno del imperio. Según nos narra la Biblia, en el libro de Daniel, el rey después de conquistar Jerusalén mandó a Aspenas, su jefe de eunucos, que trajera algunos israelitas:

  • De estirpe real o noble familia
  • Jóvenes, sin defectos físicos
  • De buen parecer
  • Instruidos en toda sabiduría
  • Doctos en ciencias
  • Cultos e inteligentes

Nabucodonosor buscaba el potencial en los jóvenes líderes que le ayudaran a gobernar el imperio en crecimiento y no solo resultados de corto plazo. Esto era su visión integral y su preparación para el futuro del imperio.

El rey definió su plan de preparación de los líderes, incluido el de alimentación; les iban a enseñar la lengua y la escritura de los caldeos. La preparación duraba tres años. No improvisó líderes para su imperio; los seleccionó y los formó. Tuvo claro que el talento no aparece solo, que no importan la antigüedad, el apellido ni la confianza; lo importante son el perfil y el potencial.

Uno de los jóvenes seleccionados era Daniel, un israelita que defendió sus creencias religiosas mostrando su carácter y, con su sabiduría para interpretar los sueños del rey, se ganó el respeto, pero también la envidia de los cortesanos.

No todos los criterios de hace 2500 años se pueden aplicar hoy a la selección de talento; algunos de los criterios, según Sam Altman, CEO de OpenAI, pueden ser:

  • High Agency, que demuestra la capacidad de ser responsable de su propia vida.
  • Apertura mental, muy adaptable al mundo cambiante.
  • Fortaleza emocional, alta resiliencia.
  • Capacidad de generar nuevas ideas.

En la película Perfume de Mujer (Scent of a Woman) en el discurso final del personaje coronel Slade (Al Pacino) durante el juicio que en la escuela le presentan a Charlie por no denunciar a sus compañeros delincuentes, le pide al Consejo que evalúe las acciones y el silencio de Charlie y que lo absuelvan con base en dos características de su personalidad: uno, su integridad y su carácter y otro, su gran potencial; “Charlie los hará estar orgulloso de él en el futuro”.

Independientemente del conocimiento técnico que requiere operar en una industria, es importante definir los parámetros de personalidad para la selección de líderes y cómo se evaluarán durante su formación. El resultado de buscar talento con carácter y potencial, y dedicarle tiempo a su formación, será una mejor empresa, lista para crecer, mantener el ritmo de crecimiento y lograr los objetivos.

Y tú, ¿cómo seleccionas el talento? ¿Y cómo lo formas?