Los altos ejecutivos siempre están buscando la manera de lograr más con su tiempo disponible. El día se reparte entre familia, ejercicio, salud personal, trabajo y demás exigencias propias del puesto. Jamie Dimon, CEO de JP Morgan, confiesa que a diario se levanta a las 4:30 am y comienza su jornada leyendo cinco periódicos: el NY Times, Washington Post, Wall Street Journal, Financial Times y The Economist para estar bien informado, algo vital para el director general del banco más grande del mundo.

Empezamos por aclarar que la productividad ejecutiva no es eficiencia, no se mide por reportes producidos, correos contestados a tiempo u otra métrica por el estilo. El ejecutivo es productivo cuando lo que decide, sus prioridades, sus análisis y conversaciones mueven a la organización en la dirección correcta. Su rol es de juicio, influencia y sentido de rumbo.

Entonces, ¿cómo mejorar la productividad el CEO o fundador? Después de tener claro el rumbo y definida la estrategia, la productividad se mueve por:

  • Definir la agenda. La agenda del ejecutivo se precisa por las urgencias operativas, reuniones históricas o heredadas y solicitudes de agentes externos. Y, si no entra en la agenda no existe estratégicamente. Es necesario asignar tiempos para reflexión estratégica y preguntarse qué decisiones de alto impacto se posponen.
  • Mejorar la calidad de las decisiones. El CEO hace diferencia entre decisiones delegables y decisiones propias del rol. El cansancio proviene de la cantidad de decisiones irrelevantes y repetitivas. El mejor horario para decidir son las mañanas, esto se ha demostrado en multitud de estudios académicos.
  • Las reuniones deben producir resultados, no solo conversaciones. Se trata de evitar la ilusión de la solución y de la procrastinación en equipo. Deben disminuir las reuniones y aumentar las decisiones claras. Las reuniones tienden a convertirse en costumbre (incluso las de Consejo) y con frecuencia se vuelven intrascendentes.
  • Asignar y proteger espacios de deep-work. El trabajo del ejecutivo es pensar mejor, no más rápido. Algunos de estos espacios son la lectura concentrada, las notas, apuntes, diseño de escenarios. Cuando no hay tiempo para el pensamiento profundo, el ejecutivo decae en gerente reactivo, aunque tenga el título grande.
  • Gestionar la energía, no solo el tiempo. El ejecutivo tiene que estar consciente y manejar la energía: física, mental, emocional y espiritual. Este concepto busca optimizar la vida del ejecutivo integral y evitar su agotamiento.

Los principios generales emplean objetivos estratégicos y personales que sean claros y actualizados, descanso con sueño suficiente y reparador, establecer rutinas de recuperación mental y manejo del estrés, reconocer la capacidad para enfocarse y decir no sin sentir culpa.

La productividad del CEO es vital para la empresa, aunque no es indispensable empezar a las 4.30am.

Y tú, ¿cómo mejoras tu productividad?