Tony Benn, político inglés del siglo pasado que fue miembro del parlamento británico y ministro de estado, elaboró una serie de cuestionamientos para los líderes políticos del Reino Unido que también se pueden emplear a líderes empresariales para analizar y validar su liderazgo como un ejercicio personal. Los líderes, al reflexionar sobre estas dimensiones, garantizan tomar decisiones responsables, sostenibles y ejecutivas.

Las cinco preguntas:

1. ¿Qué poder tienes?

Esta primera pregunta apunta a qué capacidades tienes para tomar decisiones, cuál es tu línea de facultad para ejecutarlas, qué se supone que haces con ese poder y cuáles son los límites del poder, tanto legales como éticos. Se mide el impacto de tus decisiones y cómo estas afectan a empleados, clientes o accionistas. Debe ponderar tu poder sobre las acciones a largo plazo.

2. ¿De dónde te llegó ese poder?

¿Te eligieron para ese rol? ¿Heredaste una posición familiar? ¿Construiste la empresa en la que tienes poder? El poder puede generarse en momentos de crisis o de mercado. Si eres el fundador de tu empresa, tu poder proviene de haber empezado desde cero, de la confianza de los inversionistas y de evitar abusos de poder y distorsiones.

3. ¿En interés de quién lo usas?

Un líder usa su poder no solo para su beneficio personal, sino también para generar valor para quienes lo rodean y lo siguen. Las decisiones importantes traen beneficios y perjuicios, por lo que el líder debe considerar a los stakeholders internos, como los colaboradores, y a los externos, como los clientes, los proveedores y la comunidad. Y, además, considerar el propósito superior de la empresa (el why), la visión o la misión.

4. ¿Ante quién eres responsable?

Mejor dicho: ¿A quién le rindes cuentas? Un liderazgo consciente implica establecer mecanismos claros de retroalimentación y de auditorías internas y externas, y apegarse a los mandatos de los consejos consultivos, de administración o  familiares en los que se presentan los resultados financieros. Responde a sus colaboradores, a sus equipos y a los mecanismos de gobierno. Con esto se evita la concentración de poder sin control.

5. ¿Cómo podemos destituirte?

Esto se traduce en mecanismos de sucesión, evaluaciones de desempeño y canales de denuncia y de participación. Así, el líder empresarial reconoce que el poder no es absoluto ni eterno y que, en casi cualquier caso, la empresa o la familia puede tomar medidas.

Aunque las preguntas se diseñaron para evaluar políticos, resultan muy útiles para ubicar a los líderes empresariales y permiten recordar que el poder es un privilegio otorgado, no un derecho absoluto.

Y tú, ¿cómo te evalúas o te evalúan?