El énfasis está en ser líder ya sea en la literatura de negocios, videos y podcast. Por otra parte, los libros relatan las proezas del CEO como líder: inventó industrias, creció la empresa y otras proezas, aunque haya sido un jefe horrendo, inconsciente y explotador.

Por lo anterior, es tiempo de regresar a los principios. Hay muy pocas oportunidades para ser líderes visionarios y muchas para ser un buen mánager, un buen jefe, y de pasada, son oportunidades que no están peleadas con ser buen líder, no se anulan entre sí ni son excluyentes.

El súper Chef diseñó un banquete innovador, delicioso y sofisticado para los clientes del restaurante. Antes de abrir reúne a todo el staff, personal de cocina, piso y administración. Les explica claramente qué se busca con esos platillos, cómo se describen, cómo se distinguen y luego los motiva para estar a la altura del menú cuando lleguen los clientes. Después de ser visionario, se convierte en un buen jefe.

¿Cuáles son las principales competencias de un jefe? La lista puede ser muy larga, resumo las que considero son las principales para aprender a ser jefe:

  • No hacer daño. Igual que otras profesiones como la medicina, el principio es no hacer mal a la situación, a los colaboradores. Con mucha frecuencia el mal ambiente de trabajo lo propicia el jefe con sus decisiones, favoritismos y descuido de la gente. De esta forma se generan los conflictos “oficiales”.
  • Dar ejemplo. De todo lo que la empresa o el jefe quiere u ordena, lo primero es buscar la coherencia de las palabras y las acciones del jefe. Cumplir las promesas, llegar a tiempo, ser íntegro son algunas maneras de dar ejemplo.
  • Mostrar el camino. Definir objetivos concretos (importantes, etc.) que sepan todos dónde están cumpliendo y dónde no. Evita ambigüedades al dar retroalimentación. Si los objetivos (KPIs, OKRs) no resultan, hay que cambiarlos oportunamente.
  • Desarrollo y crecimiento de tu gente. Todo mundo quiere crecer, ser mejor colaborador, mejor persona. El jefe potencía y forma a los colaboradores, les delega tareas cada vez de mayor responsabilidad, los mentorea y es sponsor para promoverlos en la empresa. En resumen, invierte en los colaboradores.
  • Crear ambiente de confianza. Si buscas innovación y respuestas a las necesidades de los clientes, es necesario permitir los errores y las fallas. Sólo en un ambiente de confianza se atreverán a sugerir o hacer cosas nuevas. Su tarea es promover la colaboración, no la competencia destructiva.
  • Actúa, toma decisiones. No se vale paralizarse, posponer las decisiones o buscar culpables. Hay que asumir las responsabilidades y celebrar los éxitos colectivos.
  • Usar el poder. Reconocer las fuentes de poder en la empresa; el jefe debe saber cómo guiar y cómo exigir resultados. El poder que te entrega la empresa se necesita para accionar, movilizar y transformar la empresa.

Conclusiones: no hay recetas mágicas ni genios de la botella. Ser buen jefe es una tarea de todos los días, reconocer qué tienes en tus manos, además de la responsabilidad de los resultados, también la responsabilidad por la salud mental y la motivación de tu gente.

Y tú, ¿qué tan buen jefe eres?