Cuando las empresas desprecian la estrategia y se atrapan en la planeación, terminan operando en piloto automático.

Con frecuencia, los términos planeación y estrategia se confunden y se usan como si fueran lo mismo. Los roles de estratega y de planeador llegan a considerarse iguales e intercambiables, aunque se juegan en tableros distintos.

Los roles no son iguales: el planeador organiza el camino, convierte la decisión tomada en planes, proyectos, cronogramas, presupuestos y KPI’s.

Mientras que el estratega es quien define qué decisiones tomar, dónde y cómo competir, dónde enfocarse y qué no hacer. El estratega define cuáles son las apuestas que justifican el riesgo que hay que asumir.

El estratega debe leer el entorno, el trasfondo en el que opera la empresa, identificar tendencias y anticipar cambios. Identifica, en la operación diaria, cuáles son los negocios potenciales que se ocultan en la vorágine del día con día. Construye los modelos de negocio que sean congruentes con el mercado y con el rumbo fijado como objetivo.

El trabajo del planeador consiste en lograr que la estrategia se despliegue en toda la organización, elaborar planes anuales y trimestrales y construir el marco para su ejecución. Prepara los presupuestos e inversiones, define capacidades, procesos y recursos humanos necesarios, y ejecuta y da seguimiento a los planes.

Con frecuencia los roles se confunden y los resultados no llegan. Los planeadores operan sin estrategia: generan actividades, pero no aportan claridad sobre el rumbo. Las empresas se encuentran creciendo, pero sin rentabilidad y saturadas de iniciativas.

Cuando Steve Jobs salió de Apple, la empresa se quedó sin estratega y se llenó de planeadores que aumentaron las iniciativas, productos y modelos que destruyeron la rentabilidad. A su regreso, Jobs definió qué hacer y qué no hacer con lo que la rentabilidad se recuperó.

En las empresas medianas, la misma persona puede tener asignados ambos roles, con el riesgo de que el perfil de intereses de la persona favorezca uno de ellos. Es necesario cambiar la cachucha según la etapa, estratega y planeador.

En las empresas más pequeñas, el dueño-fundador desempeña ambos roles. En este caso él o ella son responsables de las dos cachuchas y de cambiar el rol dependiendo de la etapa del ciclo. El riesgo es que los fundadores operen como estrategas intuitivos y planeadores improvisados.

Y tu ¿Te aseguras de que los dos roles estén cubiertos? ¿O de cambiarte la cachucha?