Donald Miller en sus libros de Story Brand afirma que para ser exitoso todo producto o servicio debe resolver tres problemas para el cliente: uno externo, uno interno y uno filosófico.

El problema externo es el problema más visible y práctico. El problema interno es causado por la frustración o sentimiento negativo que provoca el problema externo.

El problema filosófico es la interrogante de sentido, justicia o propósito que se origina en el duelo de problemas anteriores.

Por ejemplo, en una empresa el problema externo es la falta de ventas, el interno es la frustración con la fuerza de ventas y el filosófico es la molestia: “¿por qué tengo que hacer todo yo?”.

Usando este esquema práctico al desarrollo personal, el individuo es su propio proveedor de soluciones y el cliente es su crecimiento personal o de vida.

En este caso el problema externo son las creencias, hábitos, obstáculos o retos concretos en la vida de la persona.  Por ejemplo, esto puede ser falta de condición física, falta de control financiero, desaprovechamiento del tiempo. El problema interno en estos casos es inseguridad, bajo autoestima, ansiedad, falta de control, estrés o frustración constante. Son aquellos temas que afectan la autopercepción y la motivación.

Como manifestaciones de los problemas filosóficos estos pueden ser, “tengo algo valioso que aportar, pero no tengo el tiempo ni el ánimo porque vivo cansado”. En la película “Rescatando al Soldado Ryan” el problema para el alto mando del ejército americano era que no podían dejar a una madre sin sus cuatro hijos y ya había perdido tres, por eso había que rescatar al cuarto de los hermanos Ryan.

Para usar el modelo de los tres problemas hay que empezar por hacer una lista de problemas de los tres tipos. Aquí empieza el proceso de transformación personal, de rescatar al soldado. Después concretar un plan de acción para uno de cada tipo de problema y buscar que los tres sean causa uno del otro.

El plan requiere llevar acciones prácticas, rutinas de crecimiento emocional, entender y conectarse con los valores y propósitos.

El beneficio de este modelo consiste en que hace una segmentación estratégica de los problemas, invita a priorizar los más importantes y resolverlos.

Y tú, ¿en qué tipo de problema te enfocas?