Entre el acelere diario y andar a las carreras por el fin de mes, junto con el equilibrio de la vida personal, familiar y de trabajo, pensar en dedicarle tiempo a la reflexión comúnmente queda olvidado o pospuesto.
Según James Clear, autor del bestseller Atomic Habits, tanto los equipos de deportes profesionales como los Lakers de Pat Riley a finales de los ochenta, así como las personas en lo individual y en los equipos de trabajo mejoran su desempeño reflexionado, revisando su comportamiento y sus resultados. La práctica religiosa llama a esto: Balance, examen o examen de conciencia.
Aunque es menos practicado, detenerse para reflexionar y revisar nuestro pensamiento, acciones y decisiones constituye una herramienta poderosa en el proceso de mejora personal.
La reflexión es un acto de ver hacia atrás e identificar patrones, construir lecciones y aprendizajes y entendernos mejor a nosotros mismos.
Reflexionar ayuda a evitar repetir errores, de cegarse a reconocer las fortalezas y permite conectar las acciones del día con día con los grandes objetivos y valores; es la manera de convertir las experiencias en sabiduría.
La reflexión y la revisión son un catalizador para el cambio, no se trata sólo de revivir el pasado si no de usar las experiencias para construir el futuro. Por ejemplo, mediante:
• Identificar zonas desconocidas y resolverlas
• Reforzar hábitos positivos
• Construir la resiliencia
Es importante desarrollar métodos de reflexión y revisión. Se requiere esfuerzo y estructura, además de disciplina. Algunos ejercicios favorables incluyen:
• Journaling: escribir las experiencias y pensamientos todos los días ayuda a hacer una reflexión profunda y sacar conclusiones.
• Repaso / revisión semanal. Dedicarle tiempo cada semana para repasar éxitos, dificultades y aprendizajes
• Retroalimentación de otros. A veces ayuda escuchar a otra persona sobre las propias experiencias.
Practicar la reflexión y la revisión tiene efectos positivos sobre las relaciones, el trabajo y las comunidades a las que pertenecemos.
Resumiendo, la reflexión es básica para el crecimiento y autodesarrollo. El tiempo invertido siempre será muy rentable.
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