‹‹Estrategia›› viene tanto del griego como del latín. El uso en griego era ‹‹stratego››, que significa «general». Si pensamos en las comunicaciones de 500 años antes de Cristo, los generales eran bastante autónomos en la toma de decisiones. Salían a la batalla con algunas guías y políticas, pero las decisiones en el campo de batalla eran de ellos. En otro tiempo, una de las primeras guerras que se vivió a distancia en tiempo real fue la guerra de Secesión americana, cuando el presidente Lincoln seguía la batalla en la oficina de telégrafos de Washington, adonde llegaban los reportes de la batalla al momento en que se desarrollaba.

Ahora el fundador o el ejecutivo pueden decidir si seguir o no la suerte de la empresa en tiempo real, gracias a los ERP y los BI y analizar de inmediato con las herramientas de IA.

Para ser un buen estratega, el CEO o el fundador necesita cuatro cosas fundamentales:

Entender su rol como estratega. Conocer estrategias y entender cómo afectan a la vida de la empresa e influyen en su éxito. Tener muy claro que su rol determina cómo se elige e implementa la estrategia.

Conocer los modelos, las herramientas y los principios para construir una estrategia. Hay decenas de herramientas populares para diseñar la estrategia, tanto en la parte numérica/cuantitativa como en la parte artística/intuitiva.

Habilidades y competencias para pensar y actuar como estratega. La persona que desea ser estratega necesita desarrollar habilidades de pensamiento y reflexión para construir las mejores estrategias.

Ser estratega. Es preciso conocer y desarrollar los valores que hacen estratega a una persona. Tomar en cuenta los criterios internos y los marcos de referencia para la toma de decisiones, así como las maneras de actuar y reaccionar cuando se está diseñando o rediseñando la estrategia.

La empresa, en los tiempos actuales y en los que se ven venir, va a convertirse cada vez más compleja debido a la abundancia de oportunidades, la sobrecarga de información y su crecimiento natural.

El líder de la empresa moderna no puede responder al Gato de Cheshire como Alicia en el País de las Maravillas. Alicia le pregunta: ¿Podrías decirme qué camino debo seguir para salir de aquí? El gato responde: «Eso depende del lugar al que quieras llegar». Alicia le dice «no me importa mucho a donde».  El gato continúa: «Entonces, no importa por cuál camino vayas». Alicia contesta: «Con tal de que llegue a alguna parte», y el gato concluye: «¡Oh, eso es seguro, siempre que camines lo bastante!»

Este ejemplo se utiliza para mostrar que el estratega debe tener un plan claro para el futuro de su empresa. Porque, como se atribuye a Séneca, «no hay viento favorable para quien no sabe a dónde va». El estratega es quien sabe cuáles son los vientos favorables.

Y tú, ¿te consideras un estratega? ¿Tus decisiones son de un estratega principiante, intermedio o experto?