En los meses recientes se han presentado una serie de sucesos que tienen dos condiciones: fallas estratégicas u operativas en las finanzas o fallas éticas en personajes de alto nivel en los negocios.
Entre los casos más famosos, el de Andy Byron, líder de Astronomer, una firma tecnológica importante quien fue sorprendido por la Kisscam en el concierto de Coldplay en compañía de su colaboradora directa, la responsable de Recursos Humanos. El video de su ridícula reacción ante su exposición en el estadio se viralizó, y Byron terminó perdiendo su trabajo. La debilidad expuesta al mundo provocó daños a su persona, su acompañante, su familia y provocó una crisis institucional en la empresa.
El otro caso de alcance global, el de Laurent Freixe, Presidente mundial de Nestlé, empresa ejemplo de ponderación, eficiencia y visión estratégica implementada con eficiencia. Se confirmó una relación con una colaboradora, lo cual violaba el código de ética de la corporación. Al principio Freixe negó el affaire pero se realizó una investigación independiente que lo confirmó.
Por supuesto perdió su empleo y acarreó una crisis institucional en Nestlé.
Las consecuencias son parecidas, violaciones éticas que ponen en cuestionamiento todo el sistema corporativo de gobernanza de una corporación.
Esto revive el debate sobre cómo debe ser el desarrollo del líder empresarial. Debe ser basado en hacer crecer las fortalezas que tiene la persona (strength based leadership) y cómo preparar a los lideres para usar esas fortalezas a su favor. Las debilidades deben ser “delgadas” y no necesariamente transformadas.
El otro modelo promueve el crecimiento de las fuerzas, pero también el desarrollo consciente de las debilidades, esto lleva también a detectar los puntos ciegos, las debilidades que el líder desconoce sobre sí mismo o los riesgos potenciales a los que se enfrentaría en el futuro, si no se atienden.
Lo primero es estar consciente, conocer las fortalezas y los riesgos potenciales para trabajar con los dos y estar atento a sus manifestaciones tempranas para resolverlas.
Como resultado de sus comportamientos ambos líderes quedaron fuera de sus empresas y dejaron serios problemas de Gobierno, estratégicos y corporativos.
Freixe, el CEO de Nestlé no solo violó el código de ética al relacionarse con una subordinada, sino que montó el teatro para negar la relación. Con eso su empresa perdió credibilidad y dificultó la tarea de su sucesor.
Caso muy conocido en Estados Unidos es el de Elon Musk. Según una investigación del Wall Street Journal Musk tuvo relaciones con muchas empleadas de Space X, una de las empresas, incluyendo una practicante muy joven. Esto es parte de una cultura que le permitió esos comportamientos.
Aunque aparentemente esto no ha tenido consecuencias no están los casos olvidados.
Aunque solo ejemplificamos con lo que se clasifica como abuso sexual, hay un catálogo de posibles fallas y errores que en algunos países dejan cortos a los mencionados en los 10 mandamientos.
Y tú, ¿Cómo cuidas la ética y el gobierno de tu empresa?
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