De acuerdo con la psicología actual, las personas poseen una batería social que mide su nivel de energía emocional para relacionarse, colaborar y crear; de igual manera, las organizaciones poseen una batería estratégica que almacena y mide la energía disponible para formular su propósito y visión, construir sentido y sostener su rumbo a pesar de la incertidumbre.
A veces, los líderes, exhaustos por la presión de los resultados, la urgencia del flujo o el valor de la acción, se vuelven a la táctica, se tornan reactivos y ya no pueden imaginar el futuro. Han agotado su batería estratégica. Esta batería representa la energía emocional, cognitiva y cultural disponible para mantener la disciplina de integrar el pensamiento estratégico en el trabajo de management.
El concepto de batería social se refiere a la reserva de energía emocional y cognitiva que la persona utiliza para operar, tomar decisiones y mantenerse motivada. El estrés y la monotonía desgastan esta energía, y la persona entra en modo supervivencia. La persona, a través del autoconocimiento y de la empatía, restablece los niveles de energía.
Cuando la batería estratégica está cargada, la empresa piensa con claridad y propósito, piensa en el futuro; las decisiones se basan en la visión y los valores; está atenta a las señales “débiles” del mercado y de la tecnología; y asume los riesgos inherentes a la renovación y la innovación.
¿Qué pasa cuando la batería está baja? Las reuniones se vuelven operativas, aunque deberían tener un componente estratégico; se interpreta la estrategia como KPIs o OKRs y se dice una cosa y se hace otra. La batería estratégica no se descarga de la noche a la mañana, viene de años de ir minando y temiendo el pensamiento del futuro y premian lo inmediato sobre lo trascendente.
¿Se puede recargar la batería estratégica? Para esto se necesita trabajar en tres niveles:
- Individual. Mediante el conocimiento de los propios estados de ánimo y de su importancia, establecer el descanso mental y reforzar el sentido personal del trabajo.
- Organizacional. Rediseñar los rituales estratégicos, como las conversaciones sobre el futuro, las juntas de diseño y el seguimiento.
- Nivel estructural. Invertir recursos, investigar la estrategia, desarrollar líderes que recargan la batería propia, individual y organizacional, y reconocer el pensamiento estratégico, no solo el actuar operativo.
De esta manera, la batería de la empresa siempre contará con energía estratégica.
Y tú, ¿cómo está tu nivel de batería social y estratégica? ¿Cómo la cuidas y renuevas?
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